El reencuentro con nuestra gestante.¡Qué ilusión!

Llevábamos meses planificando el viaje a Tailandia. El objetivo: encontrarnos de nuevo con Nawarat, nuestra gestante.

Ya han pasado 3 años desde el nacimiento de nuestro hijo, Chencho. Durante este tiempo hemos intercambiado muchos mensajes y fotos para estar al día de cómo nos iba la vida. Pero nos faltaba el contacto personal, un beso, un abrazo, y estar junto a la persona que nos ayudó tanto para hacer realidad nuestro sueño de ser padres.

Por fin llegó el momento de viajar, y al igual que nos pasó cuando viajamos a Bangkok cuando nació nuestro hijo, las emociones, dudas, incertidumbres,…empezaban a aflorar. ¿Cómo reaccionaría Nawarat al tener a Chencho frente a ella? ¿Cómo reaccionaríamos nosotros?¿Sentiríamos quizá celos, miedo,…?¿Y Chencho, cómo reaccionaría?

Es difícil contar a tu hijo que nació por gestación subrogada, que mamá no lo pudo llevar en su tripita porque estaba malita. Pero es necesario que conozca sus orígenes, de los que estamos orgullosos, que conozca y quiera a la mujer que lo hizo posible, normalizar cómo él vino al mundo y que comprenda por qué.

Por eso, hace ya meses que empezamos a contarle el cuento de ”Esperando a Pingüi”, explicándole con nombres propios que Pingüi es él, que papá y mamá son esa pareja de pingüinos que están muy tristes porque no pueden tener pingüinitos, y que Nawarat es esa generosa pingüina que vive muy lejos y que nos ayuda para que él pueda nacer y estar con sus papás para siempre.

Así, él es capaz de ubicarse frente al cuento, de interiorizar su mensaje y decirme: “mamá estaba malita y no podía poner huevos”. Así empieza a entender que él no estuvo en mi tripita, porque yo estaba malita, que mamá y papá hicieron un largo viaje para encontrarle y que Nawarat nos ayudó para que él naciera.

Con todas estas emociones empezamos el viaje hacia Bangkok.

Nawarat también esperaba impaciente nuestra llegada, nos dijo que iría con sus 2 hermanas, a quienes ya conocíamos, y con su pareja, porque quería presentarnos y que también conociera a Chencho.

A quien no está dentro de un proceso de gestación subrogada le puede chocar la relación de los padres con su gestante, la normalidad con la que vivimos el hecho de que ella ha gestado a nuestro hijo, ella será siempre parte de nuestra familia, aunque sentimos que aún no es un rol aceptado en nuestra sociedad. No se entiende que una mujer quiera ayudar a unos padres a conseguir tener a su hijo y se preste a gestarlo, de la misma forma que hay miles de donantes de gametos (óvulos, esperma, embriones) que se prestan a ayudar a otras familias a ser madres/madres. Es el mismo caso, un tercero que pone parte de sí, que dedica su tiempo en mayor o menor medida, para ayudar a otros. Esto es Reproducción Asistida, la gestación subrogada es una técnica más de reproducción asistida.

Es triste ver cómo muchos padres por gestación subrogada no desvelan sus orígenes a sus hijos/as ni a su entorno. Creen que es un estigma del que hay que proteger al niño/a, es un punto de vista similar al que se tenía hace años con los niños/as adoptados, a quienes no se les desvelaba sus orígenes por no hacerles daño…y como se ha demostrado científicamente, es un error y provoca un cisma e inseguridades entre padres e hijos una vez se enteran de la ocultación de sus orígenes.

También es verdad que no todas las relaciones entre padres y gestantes son tan satisfactorias como la nuestra, pero como ocurre en todas las familias, no siempre nos llevamos tan bien como quisiéramos, si bien, se hace un esfuerzo para mantener los lazos que nos unen.

Nuestro punto de vista es mantener el contacto con nuestra gestante, que Chencho la conozca y que cuando tenga capacidad de decidir sea él quien decida qué tipo de relación quiere mantener con ella. Son sus orígenes, nosotros los hemos elegido y somos Los responsables de que los conozca y asuma.

Llegamos a Bangkok cargados de emociones, deseando ver a Nawarat, abrazarla y volver a darle las gracias por habernos hecho el mayor regalo del mundo: nuestro hijo.

El reencuentro con Nawarat fue muy emotivo, lágrimas, sonrisas, besos, abrazos…dimos rienda suelta a nuestras emociones y nos sentimos como en casa.

Al principio Chencho era reacio a acercarse a ella, a besarle o abrazarle, pero poco a poco se fueron eliminando las barreras, y acabaron jugando juntos, riéndose, besándose y abrazándose…y nosotros llorando emocionados. No hay barrera insalvable, ni la distancia, ni el cambio cultural, ni el idioma…nada nos impide acercarnos y sentir esas oleadas de gratitud hacia Nawarat.

Os dejo un vídeo y fotografías que sin duda describen mejor que mis palabras el encuentro con Nawarat.

En encuentro con nuestra gestante

Aquellos que sois padres por gestación subrogada decidlo muy alto, que no os hagan callar ni ocultar los orígenes de vuestros hijos/as. Estad orgullosos de vosotros y vuestras gestantes.

No importa el país donde acudisteis para ser padres, no es ninguno mejor que otro, no hay uno más ético o moral que otros, vosotros como padres sois quienes marcáis la relación con vuestra gestante, sois quienes decidís la revelación de los orígenes de vuestros hijos .

No importa si hubo o no compensación económica, el altruismo suena muy bien, pero nadie para su vida 40 semanas o más para gestar el hijo de otros sin una contraprestación a cambio! Qué mínimo que cubrir sus gastos, su baja, su medicación, compensarla por las nauseas matutinas…No hay nada de malo en compensar económicamente a la gestante, igual que se hace con la donante de óvulos.

No hay nada de malo en que vuestra gestante sea ucraniana, mexicana, tailandesa,…no es ni mejor ni peor que una gestante americana o canadiense. Todas ellas son mujeres fantásticas que nos ayudan a cumplir nuestro sueño de ser padres/madres.

Sólo así conseguiremos una normalización de la gestación subrogada en nuestra sociedad.


Fuente: Formar Familia

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